Es la hora de comer de día 8 de agosto de 2005. Mis amigos y yo nos encontramos por los alrededores del estadio de Anoeta, en Donostia. Yo los intentaba convencer de estar ahí mañana por la mañana a eso de las 8. Ellos insistian en que sería suficiente estar sobre las 10. Pero nuestros planes cambian radicalmente cuando vemos a dos grupos, de entre 5 y 6 personas cada uno, sentados haciendo cola. Faltan aproximadamente 30 horas para que abran las puertas del estadio y 33 para que U2 salte al escenario.

        No hay discusión. Volvemos al hotel. Son las cinco de la tarde y ya estoy en la cama, intentando dormir. El taxi nos recogerà sobre las 3:30 en la recepción. Son las 4 de la madrugada y soy el número 160 de una de las dos colas. Ahora "sólo" faltan unas 13 horas para acceder al recinto. Visto el panorama saco el colchón inflables comprado para la ocasión y a epserar. La cola crece y crece. Llega un momento en el que ya no le veo el final. Poco a poco se va haciendo de día.

        Son las 14:30 horas y el sol pega fuerte en el agosto vasco. Ahora ya sí que sólo quedan tres horas para que nos dejen entrar en el estadio. Con el tiempo puedo apreciar como la gente se pone más y más nerviosa, se emociona y entre en un estado de hiperactividad permanente. Por fin son las 19:25. Los cinco, mis amigos y yo, decidimos un punto de encuentro dentro del estadio en caso de separarnos. 19:30. La avalancha de gente es impresionante y los porteros no pueden con todos. Yo soy la primera de nosotros en entrar. Delante de mí centenares de personas compitiendo en una auténtica prueba de cien metros obstáculos para ver quién llega antes. Todavía no sé como no tropezé con nadie. Primera línea de pasarela. Objetivo cumplido. Y ahora, a volver a esperar. A las 20:00 h. comienzan a tocar los teloneros, Kaiser Chiefs primero y Franz Ferdinand después. Aperitivo correcto. La hora prevista para que Bono y los suyos salgan: las 22:00 h. Solamente tres cuartos de hora de retraso. 22:45 h.: Bat, Bi, Hiru... Hamalau! y el estadio de Anoeta explota. Puede ser que muchos ya esperásemos la famosa cuenta atrás en esukera, pero corroborarlo me puso la piel de gallina. Por fin tengo delante de mí a una de los mejores grupos de rock de la historia.

        Pero esto sólo es el comienzo. Un inicio explosivo que Bono agradece con un Eskerrik Asko al final de Vertigo. Sabe cómo ganarse al público. La guitarra de The Edge suena eléctricamente para dar paso a I Will Follow. Que no baje la adrenalina. I Will Follow es una de esas canciones legendarias del grupo pero que no dio el salto dinifitivo al público masivo, por ahí por los ochenta. Igual que Electric Co.: guitarra pura. Con la conclusión de Elevation, parece que dan al público unos instantes de transición. Un tràmite relajador traducido en las magistrales interpretaciones de New Year's Day, Beautiful Day i I Still Haven't Fpund What I'm Looking For

        En Anoeta se pudieron mezclar, incluso, hasta tres generaciones, pero todos gozamos de la misma manera. U2 no pone obstçaculos a la edad. U2 es universal y lo demuestra. I Still acaba introduciendo los primeros compases de City Of Blinding Lights. Y la gente enloquece de nuevo. El segundo regalo de How To Dismantle An Atomic Bomb, sobre todo para los seguidores más jóvenes. City es una canción dedicada a la ciudad de Nueva York, y Bono no duda en hacer una mención sobrecogedora a las víctimas de los atentados del 11-S. "Oh, you look so beautiful, tonight", Nueva York. Ahora el turno es para Madrid y para todos aquellos que lucharon para salvar tantas vidas como pudieron el día de los atentados del 11-M. Y para los médicos y enfermeras en general. Miracle Drug va en su honor. Por eso, porque son una droga milagrosa. Anoeta se emociona y no lo esconde. Los aplausos conmocionan a todo el estadio, incluias las estrellas que tocan encima del escenario. Sí, Bono sabe cómo ganarse al público, pero no es una máscara: él es así. Y puestos a dedicar, la próxima, Sometimes You Can't Make It On Your Own, es para su padre, que murió en 2001. Ahora las lágrimas son del hijo Hewson, de Paul... de Bono. Lágrimas que consigue compartir con gran parte del público. Al menos conmigo, no lo negaré. "You are the reason why the opera is in my", le agradece a su padre. Gracia Bob por traer al mundo a Paul, le agradezco yo. 

        Después de este empacho de emociones personales, U2 no da tregua a los sentimiento. Ahora el turno es para el mundo. Para este mundo injusto en el que nos ha tocado vivir. Bono nos abre los ojos y nos hace dar gracias por lo que tenemos: no nos podemos quejar. Y nos lo recuerda con canciones como Sunday Bloody Sunday, Miss Sarajevo o Where The Streets Have No Name. "Is there a time for Human Rights". Me parece que son muchos los que lo han olvidado, pero San Bono, como muchos lo han apodado despectivamente, no desistirá en chillarlo al mundo. No tengo palabras para describir cómo me sentía en esos momentos. Sólo puedo cerrar los ojos e intentar recordarlo. Se reuga silencio. "4: everyone has the right to life". Entre medio, una gran plegaria, Pride (In The Name Of Love). Y, a continuación, la que tal vez es su canción más universal, One. 40.004 voces cantando a la vez que "We're one, but we're not the same" se tiene que vivir, no se puede describir fielmente, porque todo intento de hacerlo es traicionar la realidad.

        A partir de aquí, el concierto decayó en emociones y en sentimiento, pero no en energía y, mucho menos, en calidad.

        Momento Achtung Baby con Zoo Station y The Fly. Y un mensaje a los grandes magnates que miran el tercer mundo, y el cuarto, como si de una pelóicula se tratara. No, señores, esto no es ficción; es la realidad.

        Y la intensidad emociona regresa de la mano de With Or Without You. La canción que con más fuerzas esperaba de la noche. Por fin With Or Without You. Bono saca al escenario a una chica. No, no soy yo, ¡qué pena!. Pero volveré a intentarlo cuando tenga la oportunidad. Porque cuando ves a U2 en directo por primera vez en tu vida quieres inmortalizar el momento. No quieres que se acabe por nada del mundo. ¿El Eterno Retorno? Sí, ahora sí.

        All Because Of You, Yahweh y, de nuevo, Vertigo ponen punto y final a una noche inolvidable. 

See you soon, U2!